BEKIA: Estás presentando tu nuevo libro, 'Animales heridos', ¿qué se van a encontrar los lectores en él?
B.: ¿Qué te ha inspirado a la hora de escribir este libro? Se trata de un relato, digamos, muy personal.
B.: Las heridas de los personajes son heridas muy universales, cualquier lector puede sentirse identificado por alguno de los protagonistas de la historia.
B.: 'Animales heridos' es tu primera novela de este estilo, una ficción para adultos.
E. R.: Es la primera novela para adultos. Escribí un libro de relatos, con María Ripoll, también para adultos, pero yo llevaba 25 años dedicándome a la literatura infantil y juvenil. Esta novela surgió un poco de una necesidad. Yo empecé a escribir esta novela mucho antes, unos 12 años antes, y la dejé reposar, porque necesitaba perspectiva. Entonces, con María Ripoll yo hice un libro de relatos también para adultos y pensé: 'ahora es el momento, ahora me siento valiente como para poder escribir esta novela que estaba ya, de alguna manera, dibujada'. Tenía ya la trama y llegó el momento en el que perdí el vértigo y perdí el miedo a hacer un relato para adultos, porque un poco es desnudarse. Es mostrar cómo escribes, qué piensas, cómo planteas todo... y, a partir de ahí, empecé a reescribirla. Es decir, a coger el material que ya estaba escrito y a cambiarlo porque había evolucionado y a convertirlo en literatura.
B.: Escribir una novela se podría entender como plasmar lo que uno tiene dentro de sí.
E. R.: Escribir es, para mí, una necesidad. Son ganas de contar, ganas de narrar, ganas de fabular. Hay un fondo real en todos ellos y en cada personaje hay mucho de real. En cada uno de ellos.
B.: En el pasado viviste una relación parecida a la que la protagonista, Nora, sufre en la historia. ¿Te has sentido representada con ella al escribir?
E. R.: Yo tengo algo de Nora, naturalmente, y Nora son muchas mujeres. Cuando vives una relación que no es hermosa de vivir, sino que se convierte en un maltrato constante, pero que no lo identificas como tal, sino que lo encuentras natural y lo atribuyes a su carácter, su forma de ser, su manera de vivir... a ataques de ira, pues poco a poco, sin darte cuenta, te encuentras en medio de una especie de marabunta que te engulle y ahí es donde no le ves salida. Entonces, sí, Nora tiene algo de mí, tiene algo de otras mujeres que han vivido esa realidad y que no está muy bien contemplada, porque, desgraciadamente, hay quien no le da ningún tipo de importancia a esa humillación, a ese desgaste, a ese día a día, a ese malvivir.
B.: Como bien dices, hay mucha gente que este tipo de maltrato, el psicológico, no lo identifica como un tipo de maltrato.
E. R.: No, ni el agresor se siente agresor, ni la víctima se siente víctima. Es algo realmente peligroso, porque ni uno ni otro, ni el que recibe la agresión ni el que agrede se sienten como tal. Y entonces claro, a partir de ahí es complicado vivirlo.
B.: ¿Crees que, en cierto modo, leer tu novela puede ayudar a otras mujeres que estén en una situación parecida a ser conscientes de lo que realmente están viviendo?
E. R.: No era el objetivo primario y principal, pero finalmente me he dado cuenta de que puede ser así. En todo caso, yo, lo que quiero, es que hombres y mujeres se den una segunda oportunidad a sí mismos, los que puedan, naturalmente. Los que no se den cuenta de cómo actúan, nunca cambiarán, así que seguirán agrediendo. Pero sí que me interesa mucho que unos y otros se den cuenta que vivir es arriesgarse a ser heridos.
B.: El libro se puede entender como una filosofía de vida: aprender a salir adelante a pesar de los golpes que dé la vida o de lo que se haya sufrido.
E. R.: Absolutamente, hay que seguir adelante a pesar de los golpes que dé la vida. Es que la otra opción es no seguir.
B.: ¿Podría decirse que 'Animales heridos' ha sido algún tipo de cura para ti?
E. R.: No, yo me reconstruí hace tiempo y por eso he podido escribir 'Animales heridos'. La cura fue la gente que tenía cerca y que, de alguna manera, me acompañó en esa reconstrucción, en ese 'Kintsugi', como cuenta la novela.
B.: Esa gente que te ayudó a curar, la gente de tu alrededor, ¿estaría plasmado también en la novela? En el apoyo que encuentran los protagonistas de sus personas más cercanas.
E. R.: No, mi alrededor no está plasmado en la novela, porque no es biográfica, pero es importante, en todo caso, tener gente que te acompañe en ese proceso de reconstrucción.
B.: Y, en otro orden de cosas: además de escritora, también eres la voz de 'Saber y ganar', donde llevas ya más de un año.
E. R.: Un año y medio, sí. Nos han dado el Premio Ondas y estamos muy felices. La verdad es que estoy encantada de estar en la retaguardia y ser la voz de 'Saber y ganar' y servir las preguntas a los concursantes y haciendo de sparring al gran Jordi Hurtado.
B.: ¿Cómo es trabajar con Jordi Hurtado, quien ha sido la imagen de 'Saber y ganar' durante tantos años? ¿Te resulta complicado?
E. R.: No, de ninguna manera. Jordi Hurtado es 'Saber y ganar', entonces yo estoy ahí para complementar, para asistir y para estar a su lado. Estoy feliz de estar allí, en mi 'Baticueva', escondida, sirviendo las preguntas a los concursantes y bromeando con Jordi.
B.: Y, además de tu último libro y tu trabajo en 'Saber y ganar', ¿tienes algún proyecto más en mente?
E. R.: Sí, ahora estoy acabando una serie. Estoy acabando el siguiente libro de la serie 'Mía Fantasía' para Combel Editorial, que llevamos ya seis novelas. Ahora en Sant Jordi se publicará la última, 'El secreto del dragón', y ahora estoy con la siguiente. Además, hay un proyecto nuevo que se llama 'Mini Twins', para Estrella Polar, muy divertido: es un cómic.