La Infanta Cristina vivió un momento durísimo al enterarse, ella y todo el mundo, de que el que había su marido durante casi 25 años estaba con otra mujer. A pesar de que su matrimonio hacía ya tiempo que no pasaba por su mejor momento, esperaba que las cosas mejorasen y que algún día, pudiera volver a vivir con Iñaki Urdangarin en Ginebra, o donde fuera.
Después del escándalo, del dolor y del rencor, llegaron la calma, el divorcio y el pensar más en sí misma y comenzar una nueva vida. Los viajes de Cristina de Borbón a España se intensificaron para ver su familia y pasar tiempo con amigos, y se decidió a dejarse ver más y a cambiar de imagen, a cuidarse todavía más de lo que lo hacía antes.
Y así, se cambió el corte de pelo, perdió algo de peso para verse y sentirse mejor, y también se arregla más a nivel estilístico. Se somete a tratamientos rejuvenecedores, toma vitaminas y suplementos si le hace falta y practica mucho deporte. Le gusta correr y el pilates, y si puede practica tenis, esquí o vela.
Luego está la alimentación. Es pescetariana, y en su dieta priman la verdura, la fruta, las legumbres, huevos, lácteos, marisco y por supuesto el pescado. No come carne, siguiendo el ejemplo de su madre, la Reina Sofía. Cena mucho puré de verduras y le encantan el sushi, el arroz, la tortilla y el gazpacho.
No olvida la muerte de su abuela, Federica de Grecia
Así, se cuida con la alimentación, con el deporte y con tratamientos de belleza, pero nada de operarse más allá de si la salud lo aconseja aunque también le sirva para verse mejor y estar mejor, como cuando se operó de la vista. Como señala ¡Hola!, el motivo es un trauma por la muerte de su abuela materna, la Reina Federica de Grecia.
Una amiga de Cristina de Borbón ha señalado a la citada revista que la Infanta Cristina no quiere rejuvenecer pasando por la mesa de operaciones debido a que no ha podido olvidar la trágica muerte de la madre de Doña Sofía, fallecida el 6 de febrero de 1981 a los 63 años.
Federica de Grecia ingresó en la Clínica de La Paloma de Madrid para someterse a una operación estética para que le quitasen unas acumulaciones de grasa en los párpados. La intervención requirió anestesia general y salió bien. Cuando se recuperaba de la operación sufrió un infarto fulminante que acabó con su vida. Por ello, recordando a su abuela, la Infanta Cristina prefiere visitar el quirófano solo si es necesario por motivos de salud, y no de estética.