El actor y político Toni Cantó ha decidido retomar su carrera artística tras más de una década alejado de los escenarios, pero su regreso no ha sido fácil. A sus 60 años, el exdiputado reflexiona sobre los profundos cambios que ha experimentado a lo largo de su vida, marcados por un dolor insoportable: la pérdida de su hija Carlota, quién falleció en un trágico accidente de tráfico el 29 de enero de 2011 con tan solo 18 años. Ese día dejó una marca imborrable en la vida de Cantó, quien en una reciente entrevista con El Mundo, ha abierto su corazón para compartir cómo afrontó el profundo dolor tras su pérdida.
El actor ha relatado que la tragedia le sumió en un infierno del que solo pudo salir con ayuda de otras personas que, como él, habían perdido un hijo. "Conocí a una red de padres que habían pasado por lo mismo. Me decían: Toni, quiero que sepas que a mí me pasó; y eso me ayudó muchísimo". Cantó recordó cómo, en los momentos más oscuros de su vida, la gente que se le acercaba para contarle su propia experiencia y le ofreció una sensación de consuelo, mostrándole que aunque el dolor es abrumador, es posible encontrar un camino hacia la sanación.
Toni Cantó y Eva Cobo: Un dolor compartido
La muerte de su hija Carlota no solo conmocionó a su padre, sino también a su madre, la actriz Eva Cobo. En una emotiva entrevista con ¡Hola! hace dos años, Cobo compartió cómo la tragedia la sumió en una profunda depresión. Durante un año entero, la actriz no pudo levantarse de la cama, incapaz de comprender cómo la vida de los demás continuaba mientras ella se enfrentaba a un dolor insoportable. Fue en ese momento cuando Cobo decidió mudarse a Londres con su familia, buscando un cambio en su entorno."Y lo que iba a ser un proyecto de un año se terminó convirtiendo en nueve". Allí, la actriz montó varios negocios y se reencontró consigo misma.
A pesar del sufrimiento, tanto Cantó como su mujer han logrado con el paso de los años encontrar formas de seguir adelante. El actor ha resaltado en varias ocasiones que, aunque la fama tiene su parte negativa, nunca olvida el amor y apoyo que recibió de los demás en sus momentos de mayor oscuridad. Por su parte, Cobo ha explicado que, aunque las fechas señaladas como el cumpleaños de Carlota o el aniversario de su muerte siempre le afectan profundamente, siente que su hija le acompaña de alguna manera.
Catorce años después de la tragedia, ambos padres siguen adelante, cada uno a su manera, pero con el recuerdo constante de su hija Carlota. La herida sigue abierta, pero también lo hace el amor por ella, un amor que no desaparece con el tiempo y que les sigue dando fuerza para continuar.