El pequeño fue llevado a un colegio específico para que le valoraran mejor, y esa fue la manera correcta de llevar todo. En cuanto los médicos les marcaron el camino tanto a ella como a su marido, para ella todo fue a mejor como ha contado: "Nos dijeron que creían que lo mejor para Leo era entrar en el programa de niños con TEA (trastorno del espectro autista). Al contrario de la reacción que ellos esperaban (lágrimas, negación, enfado... ), yo sentí una sensación de alivio enorme".
Otra de las grandes alegrías que se ha llevado es que sabe que el pequeño podrá aprender a hablar a pesar de que mezcle mas frases o los idiomas. Pero también tiene malos momentos, porque es un duro camino. "A veces me siento desbordada, pidiendo perdón a dos de cada tres madres en el parque porque Leo no entiende de turnos, de que los juguetes tienen dueño y las cestas de picnic también. Soportando miradas y comentarios porque simplemente parece un niño maleducado que se frustra y patalea si le dices que no puede hacer algo", ha dicho.
No puede estar más agradecida
Tras revelar su testimonio ha sido mucho el cariño que ha recibido y por eso ha querido agradecerlo a través de su cuenta de Instagram, escribiendo: "Me siento abrumada, no se que decir ante esta oleada de cariño. Que difícil es a veces abrir el corazón, mostrar nuestra vulnerabilidad, nuestros miedos y vergüenzas. Pero una vez lo hacemos, que liberador es sentir como se produce una sanación. Llámenme loca, pero creo haber visto un gesto de agradecimiento en la mirada de Leo esta mañana. Además, ha usado por primera vez la palabra "outside" para indicarme que quería salir a jugar. OUTSIDE (afuera)... Abrir el corazón y dejar salir. Que bonito ha sido leerles, descubrir a tantas familias de niños hada, que mágico es compartir y sentir que no estamos sol@s. Cada individuo es único, especial e irrepetible, y algunos vienen a recordarnos de una forma un tanto peculiar que el mundo necesita cambiar la mirada. Solo el amor es real".