Joana Sanz ha decidido hacer público a través de sus redes sociales una noticia que ha cogido a todo el mundo de improviso: está embarazada de su primer hijo. Este anuncio llega justo tan solo tres días después de que se conozca la noticia de que Dani Alves había quedado absuelto de agresión sexual por el Tribunal Superior de Justicia de Barcelona.
Pues bien, compartiendo un vídeo en el que aparece pinchándose la barriguita, Joana Sanz explica todo lo que lleva sufrido: "No quería compartir nada hasta que fuera más que evidente, pero quise compartirlo por las que están en la lucha. Tuve que lidiar desde los veintidós años con preguntas de '¿para cuándo el bebé?'... Qué presión social tan aterradora. Nunca tuve instinto maternal, ese deseo de tener hijos o de que me guste cargar el bebé de alguien".
"Con el paso de los años mi grupo de amigas fueron teniendo bebés y las redes sociales se llenaban de nacimientos (supongo que por edad es lo que toca). No es una broma la frase de 'se te va a pasar el arroz'. Hay tanto desconocimiento sobre la edad reproductiva de la mujer y que no es tan fácil quedarse embarazada. Hace cinco años me planteé con mucho miedo la idea de ser madre. Miedo porque un ser humano dependerá de mí para sobrevivir, miedo de no trabajar, miedo de perderme yo como mujer... Pero esto es otra historia", explica sobre su decisión de ser madre.
Joana Sanz ha continuado explicando todo lo que le ha pasado: " Lo que venía a contar es que una mujer de veintisiete años sana se encuentra con dos FIV, tres pérdidas y de últimas una operación de trompas sumado a la aparición de endometriosis. Me hice pruebas de todo tipo a lo largo de los años, con unos embriones divinos y sin encontrar el por qué a nada. La frustración y el por qué todas se embarazan como por arte de magia me atormentaba", contaba.
Ahora el bebé le ha devuelto la ilusión
La modelo ha seguido contando todo lo vivido: "Estoy acostumbrada a que con esfuerzo, trabajo duro y perseverancia consigo lo que me proponga, pero esto no va así querida. Para colmo me tuve que tragar la dichosa pregunta de '¿para cuándo el bebé?' una y otra vez con tanto dolor en el pecho. Perdí a mi madre hace dos años, no tengo padres ni hermanos, la sensación de orfandad y vacío me ha acompañado hasta el día que escuché el corazón de mi bebé por primera vez".
"Mi último embrión congelado, mi última esperanza de tener esa razón por la que ser fuerte en la vida. Aquí está, sana y creciendo. Y yo sé que fue mi madre quien me la envió para que nunca más me sienta sola, para que le eche ganas a la vida y tenga este arcoíris lleno de amor después de tanta tormenta. Aún no me lo creo y me despierto en la madrugada con el miedo de ver las sábanas llenas de sangre o cierro los ojos en las ecografías hasta que escucho que todo está perfecto. Todo llega, no desistas", concluía emocionada.